¿Sabés lo que pienso de tu “piropo”?

El acoso callejero –cuando los hombres te insultan al pasar (o te “piropean” como se suele decir, aunque te griten “te chupo toda” o “te hago de todo, mamita”)- es un mensaje constante de que el espacio público, la calle, en tanto mujer, no te pertenece. Es un mensaje de que le pertenece únicamente a los hombres y que, como “dueños” de este espacio que son, tienen derecho a intimidar a las mujeres que se atreven a entran en su propiedad. Es un mensaje de que las mujeres no podemos ir por la vida tranquilas, atendiendo nuestros propios asuntos, disfrutando de lo público, caminando y viviendo la ciudad sin ser intimidadas por los hombres. El acoso callejero hace que aún a mis 31 años, cuando tengo que pasar frente a un grupo de hombres me ponga nerviosa, camine más rápido o incluso decida cruzar la calle si es posible, o baje la vista al suelo cuando un hombre viene caminando hacia mí (no hacer contacto visual es una de las principales normas para no “provocar” a los hombres). El acoso callejero y la cultura de la violación es la que hace que, según la ciudad, no pueda andar sola por la calle a partir de cierta hora o en ciertos lugares, como si las mujeres tuviésemos un horario restringido para disfrutar del espacio público que, por definición, es de todas y todos. El acoso callejero mete miedo, es una forma de dominación: la violencia o la amenaza de la violencia. El acoso callejero limita mi libertad, mis opciones, hace que necesite contar con dinero extra para volver a casa en taxi o que mi salida dependa de si voy a estar acompañada o no. El acoso callejero es lo peor de esta cultura machista en la que vivimos, porque si bien no es el peor de los acosos que sufrimos a diario, es el más normalizado e internalizado. Tanto, que muchas, muchas, muchas, mujeres dicen que les gusta, que les hace sentir bien y les levanta el autoestima que “te digan un buen piropo”.

¿A mí qué mierda me importa lo que opines de mi cuerpo, mi apariencia o de mí?  No te conozco, no quiero conocerte, no quiero conocer tus opiniones, no te pregunté, y no tenés ningún derecho a hablarme ni decir nada sobre mí!!!!!

Ya no es común que me acosen en la calle porque vivo en Berlín y porque soy adulta y como la discriminación es siempre interseccional, los hombres suelen acosar sobre todo a mujeres jóvenes, adolescentes y/o incluso a las niñas. Mi primer recuerdo de acoso callejero es de cuando tenía alrededor de 7 años y  un tipo me dijo “hola preciosa” o algo por el estilo cuando caminaba por la calle con una amiga/prima bastante más mayor, quien ante mi  “hola” apagado (porque pensaba “no te conozco, no?”) me dijo “vos no le contestés, porque no te está saludando…”.

En todo caso, si ocurre que me insultan, a diferencia de lo que nos enseña la sociedad todo el tiempo, yaMe cago en tu piropo no me quedo callada y avergonzada. Ya no camino más rápido para salir del paso…  Cada vez que algún desconocido me insulta, me doy vuelta (porque siempre te lo dicen cuando ya pasaste, nunca en la cara), lo miro a los ojos con mi peor cara de orto y le pregunto con toda mi bronca y autoridad: “¿Qué decís?”, “¿A quién le hablás?”, “Idiota”, etc…  El efecto es genial: se quedan mudos, sorprendidos, desubicados, estupefactos. Una reacción que no se esperaban: el objeto habla, el objeto no tiene miedo, el objeto tiene emociones. Lo peor de todo, cuando les contesto, queda súper claro que son muy conscientes de que me están insultando, porque ninguno me responde o me repite el insulto, sino que miran para otro lado. Tres veces me respondieron: uno se rió cuando le grité “¿quién te preguntó?”; otro se rió cuando le contesté “feo” a su “guapa” y el más patético de todos, cuando le dije “¿Qué decís? ¿A quién le hablás?” me respondió “ah, perdona, es que te había confundido con mi sobrina”.  Pffff… ¿De verdad? ¿No te dan las neuronas para responder algo más inteligente que no te haga quedar como un idiota, pervertido y, además, acosador familiar?

Hombre, si estás leyendo esto, no insultes a las mujeres por la calle. No existen para tu agrado.

Mujer, si estás leyendo esto, no te quedes callada si te insultan por la calle. Deciles bien clarito que te cagás en su opinión.

Y si lo querés con más humor, mirá a Malena Pichot: http://www.youtube.com/watch?v=2T6SvzAB5nQ

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Una respuesta a “¿Sabés lo que pienso de tu “piropo”?

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